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Mecánica
Si bien la actual escalada de potencias ya hace que hablar de entornos de 140-150 cv sea algo baladí, la verdad es que ambos coches han optado por motores de vanguardia alrededor de esos caballajes que son perfectamente capaces de mover a estos dos vikingos. Apenas 88 cc separan a estos dos motores de cuatro cilindros en línea, inyección directa y turbocompresor. 1910 cc para el 93 que rinden una potencia máxima de 150 cv a 4000 rpm.
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En Volvo han optado por un motor desarrollado en conjunto con otras firmas automovilísticas. Ese propulsor cubica 1998 cc y desarrolla 136 cv también a 4000 rpm. Ambos ofrecen un par máximo idéntico de 320 Nm a 2000 rpm aunque el Saab lo mantiene en esa cifra hasta las 2750 rpm. Ventaja teórica por lo tanto para el 93 que le saca 14 cv al V50 pero hay que mirar más en detalle el resto de datos para descubrir que si bien el 93 tiene la ventaja que ya hemos citado de ser más grande y ofrecer más habitabilidad, a cambio pesa mas de 150 kilos más y se va hasta los 1645 lo que se nota a la hora de exprimir el motor.
Autopista - Carretera
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El 93 esta mucho más volcado hacia la deportividad y no solo a nivel estético. El chasis es más firme y las suspensiones también lo que a la postre nos permite un paso por curva un pelo más rápido. Esto se nota sobre todo en carreteras de orden secundario y bien asfaltadas mientras que en autopista el guiado es similar y en ambos casos viajar es un verdadero placer. Nos cabe toda la familia y además podremos circular tan rápido como queramos o nuestro crédito de puntos en el carné nos lo permita.
El motor del Volvo es más constante y más progresivo que el del Saab que tiene más patada pero la dá un poco más arriba. En ambos casos los cambios son de seis relaciones y de accionamiento suave y preciso aunque cabe citar que en el caso del V50, la mano toca a veces los botones de la consola central al reducir de cuarta a tercera y que la consola central se clava en la rodilla.
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Los desarrollos están bien escalonados aunque son más bien largos a tenor del gran par que ofrecen estos motores, no obstante, las cifras se decantan del lado del V50 que alcanza los 210 frente a los 200 del 93 y acelera de o a 100 en 9,6 s frente a los 10,2 de su rival.
En ambos casos, recuperan bien por lo que adelantar es un juego de niños.
Puestos a llegar al límite, los dos chasis digieren muy bien el maltrato aunque como hemos adelantado el 93 pisa con un poco mas de aplomo y su límite esta un poco más alto.
Los frenos no plantean mayor problema en ninguno de los dos casos.
Ciudad - Consumos
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En la ciudad ambos se comportan de un modo similar en el tráfico pero sería injusto no reconocerle al V50 que siempre será un poco más fácil aparcar 4,5m que 4,65 y aunque la diferencia es poca, hay veces en las que esos 14 cm decidirán si aparcamos o nos tenemos que seguir buscando la vida.
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Por lo demás la maniobrabilidad es similar y la capacidad de carga también por lo que en este uso pocas más diferencias podemos sacar.
A la hora de medir los consumos, los kilos vuelven a hacer de las suyas y además el motor de Volvo marca referencia en cada uno de coches en los que va montado. 6 litros a ritmo legal y 9 en ciudad para el 93 mientras que el Volvo apenas alcanza los 5,7 y lo 8,3 respectivamente.
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