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Si bien estamos en una sociedad de consumo claramente exagerada que fabrican coches familiares de más de 200 cv para circular a 120 o que se compra un monovolumen en cuanto tenemos un solo hijo, los dos modelos analizados presentan un magnífico equilibrio entre lujo, potencia, capacidad y representación.
Uno un poco más deportivo, el otro un poco mas clásico y una diferencia de apenas 1000 euros en treinta y tantos mil. Ambos están poco vistos y representan una opción de cambio frente a los modelos de los fabricantes habituales. |