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Si ya el C-Max se distanciaba un poco de la estética ‘huevo’ tipo Citroën, el S-Max ha ido un paso mas allá y se ha estilizado hasta conseguir unas líneas afiladas y agresivas nada comunes entre este tipo de vehículos.
Podría parecer que el S-Max se deriva del C-Max pero no es así, el chasis se comparte con el nuevo Galaxy por lo que la formula elegida ha sido ‘aplastar’ la carrocería y si bien se pierde algo de altura libre interior, sin duda a nivel estético el resultado es mas que acertado.
El frontal es lo que mas define al coche y en este caso se ha diseñado un faldón delantero bastante anguloso que integra los faros antiniebla en una posición mas elevada de lo habitual. Los cristales laterales y trasero están tintados y sobre el portón tenemos un spoiler que también integra la tercera luz de freno.
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Además de la estilización de las líneas, en el S-Max se ha optado por potenciar el aspecto deportivo recurriendo a aditamentos como unas grandes llantas de aleación de bonito diseño y a unas branquias laterales que salen del paso de ruedas delantero y que también añaden su grano de arena.
La trasera la podríamos discutir algo más y es que aquí resulta mas difícil elegir entre diseño y practicidad y al final lo que nos estamos comprando es para un uso familiar, no obstante tampoco esta mal. Los faros traseros van situados elevados y repartidos entre el portón y los montantes laterales. Los intermitentes laterales siguen las tendencias actuales y se sitúan integrados en los retrovisores.
Todos los elementos de la carrocería vienen pintados en el mismo tono y solo quedan algún punto en los bajos traseros sin pintar.
Cabe destacar también el techo con doble cristal panorámico que hace a este modelo más luminoso si cabe.
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