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En el Mégane podremos viajar cuatro de un modo tranquilo y con toda comodidad arropados por mil y un “Gadgets”. Si llueve no hay problema, todo esta motorizado y en unos segundos podremos seguir. Lo que no habrá son emociones al volante.
En el Ka por un millón menos nos lo podemos pasar en grande y desmelenarnos en un puerto de montaña pero los viajes largos se hacen más pesados y solo podremos ir dos.
En definitiva, vemos el Ka para una pareja joven o para un amante de los Roadsters ya jubilado mientras que el Mégane Cabrio automático es más un coche tranquilo de día a día que admite ser el segundo coche de una familia joven o de un ejecutivo.
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