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Puesto de conducción, Cuadro
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Por dentro ambos coches siguen también una pauta similar a la exterior y es que mientras el Fiesta opta por colores más contrastados y desenfadados, el Clio es más discreto y conjuntado. Y es curioso porque una vez más al final los elementos presentes así como los materiales son similares si bien cada uno tiene su carácter.
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El Fiesta es más escandaloso, con unos contrastes muy acusados entre los tonos naranjas intensos del salpicadero y un negro mate del cuadro y de la consola. Esa combinación nos recuerda a la de una serpiente de coral y anuncia acción. El volante y los asientos vienen tapizados en cuero negro mientras que la palanca se aguanta con un guardapolvos de goma negra que desentona un poco al lado de tanto material noble.
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Los asientos como decimos son de buena factura y además agarran muy bien por lo que admiten poca crítica. Son regulables en altura al igual que el volante por lo que encontrar una buena posición no es complicado.
El cuadro es, gracias a Dios, clásico y vuelve a tener los relojes de toda la vida en vez de los indicadores digitales de barritas del anterior Fiesta. Bien por Ford que ha sabido rectificar y además, conseguir un cuadro bastante resultón.
Como curiosidad, cabe destacar el sistema de control acústico y el sistema de manos libres Bluetooth que nos facilitan sin duda la vida al volante una vez que los hemos dominado.
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Una vez más, el Clio es más discreto en cuanto a colores y si apuramos incluso en cuanto a diseño pero cuenta también con cuero en el volante y en la palanca de cambios además de un completo ordenador que nos indica incluso el nivel correcto del aceite al arrancar. No contamos con un control vocal pero tanto la radio como el climatizador ofrecen unas opciones similares.
Los asientos son menos deportivos pero están bien acabados y rematados y también son regulables en altura.
El cuadro es similar en cuanto a disposición y a elementos presentes contando con cuentavueltas, velocímetro, termómetro del agua y nivel de combustible. El diseño del mismo sin embargo es menos colorido a excepción del display central que es muy completo y cubre las funciones del check control y el ordenador.
Habitabilidad
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En este capitulo sin embargo las cinco puertas son sin duda una ventaja a la hora de medir lo que respecta a la habitabilidad.
Las plazas delanteras son similares y en ambos casos podemos viajar con toda comodidad.
La diferencia estriba en las plazas traseras que tienen un acceso mucho mas cómodo en el Clio y sobre todo si se trata de instalar sillas de niño y de viajar con los “artistas de turno”.
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Por supuesto en cualquier utilitario, al viajar detrás de un conductor alto como es mi caso queda poco sitio para los pies de nadie pero en caso de necesidad siempre se puede hacer un apaño. Cuatro adultos y un niño pueden viajar sin agobiarse en ambos modelos.
El otro punto importante de este capítulo es el del maletero y la zona de carga. El Clio ofrece 288 litros frente a los 261 del Fiesta y ambos pasan del metro cúbico si abatimos los asientos traseros. Los amplios portones facilitan la carga en caso de querer transportar bultos grandes etc...
Equipamiento
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Salvo algún modelo especial como el ST en el caso de Ford o el Clio Sport en el caso de Renault, estas versiones 1.6 se situarían en la parte alta de la gama por lo que el equipamiento esta bien cuidado.
Tanto el Clio como el Fiesta cuentan con todos los aditamentos de confort que ya podemos considerar habituales. Entre ellos citaremos los elevalunas, el cierre centralizado con mando a distancia, el climatizador automático, o el equipo de sonido.
Si bien ambos tienen el volante tapizado en cuero, en el Ford lo están también los excelentes asientos deportivos.
A partir de aquí ya encontramos diferencias y cada uno tira por su lado.
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Mientras el Renault cuenta en este caso con un gran techo panorámico de cristal dividido en dos partes (opcional), el Ford cuenta con un práctico sistema de reconocimiento de voz que nos permite variar ajustes de la radio o el climatizador mediante ordenes vocales. Aun así, en ambos modelos disponemos de la posibilidad de ajustar la radio mediante botones integrados en el volante o en un satélite cercano. En el Fiesta disponemos de un sistema e manos libres Bluetooth muy útil ahora que el carné por puntos viene a fastidiar a los conductores.
Ya citamos al principio los aditamentos exteriores comunes como las llantas de aleación o los faros antiniebla. Volviendo a la radio, esta se maneja bien desde el volante gracias a los mandos que nos permite controlar las funciones principales.
En cuanto al nivel de seguridad la verdad es que también son similares contando con cuatro airbags frontales, pretensores, ABS etc...
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