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Mecánica
El motor es el mismo que monta el zafira OPC y se deriva directamente del dos litros turbo que monta el GTC. Es un propulsor rabioso que desborda fuerza y que en ciertas ocasiones hay que domar porque tiene mucho genio.
Se trata de un dos litros de cuatro cilindros dotado de inyección indirecta y de un turbocompresor con intercooler. Con todo ello, alcanza 241 CV de potencia máxima a 5.600 rpm y 320 Nm de par máximo (entre 2.400 y 5.000 rpm). Estas cifras son bastante elevadas para el segmento y para la cilindrada del motor.
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Por ejemplo el Focus ST cuenta con un cilindro y medio litro más para una potencia algo inferior aunque el par es similar y el Ford lo entrega desde más abajo. Cuando le pisamos, el motor sube de vueltas rápidamente y llega con decisión y en un suspiro hasta un régimen cercano a las 6.500 rpm. Lo que no se puede decir es que sea lineal, sino que a partir de las 2500 vueltas, se vuelve brusco y se encabrita con facilidad poniendo en apuros al tren delantero y al conductor si no esta sobre aviso.
Otra de las peculiaridades de esta mecánica es su sonoridad y es que en cuanto se pisa a fondo, aparece un sonido agudo similar al de un reactor de avión. Este sonido es distinto al e los escapes deportivos convencionales y sin duda es algo intencionado porque los demás OPCs o el GTC de 200cv no suenan así. Eso sí, a veces se vuelve un poco molesto.
Autopista - Carretera
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Ya decíamos al principio que el OPC es como una Play pero en real. Si lo que queremos es divertirnos, lo tenemos fácil, todo lo que te rodea te incita a correr y el motor el que más. Además el chasis deportivo IDS+ se presta también a ello sin problemas y es capaz de mantener al Astra en su sitio en la mayor parte de las situaciones en las que nos veamos envueltos. Las autopistas son el dominio privado de este modelo que es capaz de plantar cara a modelos mucho más potentes cuando de aceleraciones puras se trata. No en vano los 6,4s para acelerar de 0 a 100 son una cifra de la que no pueden presumir muchos modelos y casi ningún GTi.
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Por debajo de los 7s cada décima es mucho y el Astra acelera y recupera como ninguno de su segmento, eso sí, en suelo seco. Además, el Astra OPC es un coche estable con una suspensión dura, un buen chasis y unos buenos zapatos que le dan un agarre sensacional y le confieren un guiado fácil como pocos. Únicamente y aunque parezca una paradoja el motor pone en apuros al tren delantero en zonas muy viradas y le hace perder un poco de precisión en ese tipo de trazados secundarios. En esos casos es preferible dosificar el motor porque incluso el control de tracción se ve en apuros cuando el turbo sopla al máximo. Al conectar la posición «Sport» de los amortiguadores, desde el mando del salpicadero se gana algo en eficacia pero ojo con las carreteras bacheadas porque todas las irregularidades se transmiten al interior y termina cansando.
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El cambio de seis marchas nos permite jugar bien con las relaciones y es preciso por lo que lo usaremos a menudo.
La segunda pega a que hacíamos mención en nuestra introducción, es la facilidad con la que podemos perder los puntos del carné ya que en autopista se pueden mantener tranquilamente velocidades entorno a 160-180 km/h sin forzar para nada la mecánica y llevando el coche de un modo sumamente relajado. La velocidad máxima es de 244 km/h lo que se acerca a la mítica barrera de los 250 km/h que es el limite autoimpuesto por muchos modelos germanos.
Los cuatro frenos de disco y sobredimensionados en este modelo actúan bien y el pedal tiene un tacto agradable, las pinzas van pintadas en ‘azul OPC’ y los 1400 kilos de peso se controlan bien.
Ciudad - Consumos
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Por supuesto tanta diversión tiene un pero cada vez que pasamos por el surtidor y es que en conducción deportiva nos acercaremos a los 20 litros fácilmente mientras que en uso absolutamente legal estaremos alrededor de los 9. El consumo es por lo tanto alto cuando se aprovechan las posibilidades del motor y dependerá de nuestra pasión. En ciudad nos vamos a los 15 litros también fácilmente a poco que correteemos en algún semáforo.
Para un uso urbano, el Astra OPC es como cualquier compacto. Se mueve bien entre el tráfico y no tiene especiales problemas de aparcamiento. La dirección asistida nos ayuda a mover los zapatitos, por todo ello la conducción en ciudad es agradable.
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